Originaria de China, fue mejor conocida
por los egipcios que por los romanos, y dejó de ser popular
en la Edad Media, cuando los cruzados regresaban hartos de ella
de sus viajes. Cuanto más tiempo está en el árbol,
es mayor la concentración de vitaminas que presenta. Aporta
12 g de azúcares –entre ellos sorbitol, muy raro
en el mundo vegetal, de poder endulzante inferior a la glucosa
y fructosa-, apenas 1 g de proteínas y sólo trazas
de grasas. Es pobre en magnesio, rica en calcio, hierro, potasio
(250 mg), cobre y cinc, y mucha fibra (2 g). Contiene betacarotenos
(300 mcg), poca vitamina C, boro, que interviene en la formación
de los huesos y estimula las funciones neurológicas, un
poco de E y todas las del complejo B. Una ciruela es, en la naturaleza,
como un envase de vitamina B lleno.
Cómo prevenir y curar con ciruelas
Esta fruta contiene las tres vitaminas
antioxidantes, sobre todo betacarotenos, y muchos minerales y
fibras, lo que obliga a incluirla en el grupo de alimentos-salud.
Es diurética, remineralizante, laxante –gracias a
sus fibras de celulosa que aceleran el tránsito intestinal
y a la pectina, que aumenta el volumen de las heces-. Está
contraindicada para los diabéticos.
Doctor Jesús Llona Larrauri
Real Academia de Medicina del País Vasco