Para muchos es la bomba antioxidante.
Originaria de China, la naranja dulce llegó a Europa con
las cruzadas y fue considerada un lujo hasta el siglo XIX. Es
la fruta más consumida del mundo. Aporta 45 calorías,
8 g de azúcares, 1 g de proteínas e indicios de
grasas, y 2,5 g de fibras –sobre todo pectina- de muy buena
calidad. También mucho calcio (40 mg), potasio (200 mg),
fósforo (30 mg), y un poco de hierro (0,2 mg) magnesio
(10 mg) y selenio. Aporta betacarotenos (120 mcg) y es legendaria
su riqueza en vitamina C (50 mg) de tal modo que una naranja de
160 g de peso contiene alrededor de 70 mg de vitamina C, cantidad
que cubre las necesidades diarias de una persona en circunstancias
normales.
Es también importante su contenido en vitaminas del grupo
B (B3, B5 y sobre todo B9 o ácido fólico).
Cómo prevenir y curar con naranjas
La presencia de las tres vitaminas
antioxidantes y fibras de buena calidad, hacen de ellas una fruta
diaria totalmente indispensable como fruta-salud. Contiene ácidos
orgánicos como el cítrico y el málico, buenos
para equilibrar sabores y para la absorción de otras sustancias.
Es tónica y antiinfecciosa, remineralizante y refuerza
las reacciones de defensa del organismo, refrescante y diurética,
digestiva y suavemente laxante. Protege la pared de los vasos
y capilares. Buena para la piel por sus bioflavonoides (quercitina
y hesperidina) que se encuentran concentrados en la parte blanca
de la fruta, bajo la cáscara. Mejora la fijación
del hierro, muy interesante en anemias y en mujeres de reglas
abundantes. Su riqueza en calcio de buena asimilación,
ofrece este mineral a las personas que no prefieren la leche y
los lácteos. Sus azúcares (sacarosa, glucosa y fructosa)
son una buena fuente de energía. Las mujeres que fuman
o toman anticonceptivos necesitan cantidades tres veces mayores
(150-200 mg) diarias de vitamina C. Mantiene en el cuerpo el colágeno,
lo que favorece la recuperación de los tejidos y acelera
la curación de las heridas e irritaciones. La naranja –y
su zumo- es la fruta ideal para los niños, los adolescentes
y, en especial, para los ancianos.
Doctor Jesús Llona Larrauri
Real Academia de Medicina del País Vasco