Originario de México, su
historia va ligada a la del chocolate y a los conquistadores españoles.
Cuando el tomate entró en Europa por Génova y Nápoles
el primer país en consumirlo fue Italia donde lo llamaron
pomodoro o “manzana del amor” y tardó mucho
tiempo en imponerse en la cocina por la supuesta toxicidad que
le atribuyeron los botánicos. Actualmente es uno de los
frutos más consumidos en el mundo. Aporta 3 g de azúcares,
básicamente sacarosa, 1 g de proteínas y apenas
grasas; resulta bastante rico en potasio (200 mg), pobre en calcio,
magnesio y hierro, contiene cinc (0,2 mg), boro, níquel
y cobalto; contiene buenas cantidades de betacaroteno (600 mcg),
vitaminas B (B3, B5, B6 y ácido fólico), vitamina
C (20 mg), y E (1 mg), y 20 calorías. Es rico en licopeno,
el pigmento que da su color y trabajos recientes indican su importancia
en la prevención de algunos tipos de cáncer.
Cómo prevenir y curar con tomátes
Su riqueza en betacarotenos y sobre
todo en licopeno y las otras vitaminas antioxidantes, hacen que
sea considerado un fruto-salud; con un 5,5% de sustancias alcalinas
es un alimento alcalinizante y desintoxicante del organismo; muy
bajo en calorías, es ideal en dietas de adelgazamiento;
diurético, tonificante y remineralizante y, cuando está
maduro, contiene tomaína, una sustancia reductora del colesterol.
Además, su bajo contenido en azúcares lo hace aconsejable
para los diabéticos. Es indispensable en los regímenes
de adelgazamiento y, en definitiva, para la salud.
Doctor Jesús Llona Larrauri
Real Academia de Medicina del País Vasco