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La variedad que utillizamos para la elaboración del néctar de arándano con grosella negra es el arándano rojo (Vaccinium oxcycocus), una fruta que se obtiene de un arbusto de casi medio metro de altura y que es originario, según algunas fuentes, del norte de América. Hoy está implantado además de en la mayor parte de Europa (Alpes, Pirineos y Apeninos centrales) en Asia.
Se suele encontrar entre los bosques de coníferas y los brezales. Cabe destacar su carácter ecológico, ya que protege el suelo de la erosión aportando al mismo tiempo su potector humus.
Hoy en día son los Estados Unidos junto con Canadá los países que tienen las mayores producciones. Ya los indígenas americanos, antes de la colonización, descubrieron los poderes de estas pequeñas bayas silvestres, no sólo como alimento, sino también como tinte para sus ropajes y su carácter curativo.
La palabra cranberry, que designa a esta fruta en inglés, proviene del nombre otorgado por los peregrinos a aquellas frutas del bosque que tenían unas pequeñas flores rosadas que aparecían en primavera con forma parecida a la cabeza de una cigüeña (en inglés crane); de ahí su antigua denominación (craneberry).
Posteriormente, los colonos europeos que se desplegaron por las zonas de lo que hoy es el norte de Estados Unidos y Canadá, supieron reconocer las cualidades protectoras y curativas heredadas de los antiguos indígenas por medio de la venta a trueque, sobre todo a los balleneros y marinos de las costas, que se proveían de una rica fuente de vitamina C sin conocer, además, las supuestas propiedades anticancerígenas por su contenido en flavonoides -incluidos antocianinos- de las que hoy hablamos. Ya en 1810 se describían los primeros cultivos con éxito en aquellas tierras.
Es curioso señalar el método de cultivo que se realiza en América: comienza en invierno con la inundación por parte de los agricultores de las ciénagas de agua, que posteriormente se congelan y así aislan las matas de las heladas; al derretirse las nieves invernales en primavera, las ciénagas se drenan y al poco tiempo aparecen las famosas florecillas de color rosa. En julio, las flores se caen dejando tras de sí unos nódulos verdes que, al cabo de varias semanas y sometidos al sol estival se transforman en estas estupendas frutas rojas. Normalmente se cosechan en septiembre pudiéndose, incluso, almacenar cerca de un año en buenas condiciones.
El néctar de arándanos rojos con grosella negra de Lambda es una buena combinación para aquellos que aprecian no sólo un sabor nuevo, sino también por sus propiedades protectoras para nuestra salud.

LAS FRUTAS: ORÍGENES Y CURIOSIDADES